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domingo, 31 de mayo de 2009

LOS EMPRESAURIOS


Por Rómulo López Sabando

Empresaurios hay en la izquierda, en el centro y en la derecha. Los hay también en todos los niveles económicos, políticos y sociales. Empresaurios son los que protegen los monopolios sean estatales, mixtos o privados. Los que viven de ellos como los que los engordan. Los que no quieren la competencia. Los que tramitan los privilegios. Los buscadores de rentas. Los que venden las empresas estatales a sus amigos, son también empresaurios. Los empresaurios privados, están ávidos de comprar los monopolios más que las mismas empresas. Los empresaurios estatistas quieren modernización pero no en libre competencia sino como computarización y perfeccionamiento burocrático. Los empresaurios privatizadores quieren “reducir” el tamaño del Estado comprando renuncias, jubilando a la fuerza y despidiendo burócratas.
Los empresaurios estatistas se toman las calles, invaden los órganos de opinión, activan las izquierdas y engordan los contratos colectivos con privilegios exclusivos para los burócratas. Unos y otros están entrampados en el túnel del tiempo y perdidos en los vericuetos del pasado.
La modernización, para ambos, significa un Estado propietario, gestor de negocios, interventor, otorgante de ventajas, canonjías, subsidios, privilegios y dueño de los recursos naturales. El mito de lo estratégico los obnubila y se enancan en aquello de “lo social” para defender sus privilegios; pero la sociedad nada recibe y, lo poco que dan, es escaso, malo y oneroso.
EMPRESAURIOS PUBLICOS Y EMPRESAURIOS PRIVADOS luchan por mantener sus monopolios y sus privilegios. No luchan por que impere la libertad empresarial. No quieren la libre empresa. Según ellos, el Estado debe proteger sus empresas privadas, estatales o mixtas.
Rechazan la competencia y para justificar sus monopolios sostienen, sin pudor, que nadie invertirá en América Latina, en Ecuador ni en cualquier país del tercer mundo si no se garantiza (¿?) rentabilidad a las inversiones. Tamaño despropósito identifica al mercantilismo, que nada tiene de liberal, peor de neo liberal, pues afianza los privilegios, aleja la competencia y robustece el poder de oligarquías empresariales y sindicales públicas o privadas.
“Empresaurios” públicos y privados, estatistas unos, privatizadores otros, se resisten al cambio, no permiten la libertad y se aprovechan de los gobiernos de turno.
Son voraces en sus apetitos económicos, presupuestarios y financieros, nada tienen de liberales ni de modernizadores pues, iguales en su concepción de la sociedad y el Estado confluyen por distinta vía a mantener el estado centralista, interventor y dadivoso.
En sentido estricto, no son empresarios pues la contingencia incierta de ganancia o pérdida los saca del mercado. No entienden la tenencia del mundo ni hacia donde van los ex socialistas, que antes bregaron por el estatismo totalitario o la economía dirigida y que, ahora, con desesperación y urgencia, buscan la economía de mercado.
La diferencia entonces es, entre economía de mercado o libre empresa, que jamás ha regido en Ecuador ni en otros países, y el mercantilismo proteccionista que se ampara en la Constitución, en las leyes y en el derecho positivo. Los empresaurios no se percatan que a nuestros países no nos perjudica la competencia sino la incompetencia. Que están hartos de la empresa privada, de la empresa pública y de la empresa mixta y lo que los tiempos y los pueblos demandan es la LIBRE EMPRESA.


(Este calificativo fue ideado, en 1980, por el autor cuando ejercía como Presidente de los industriales del Ecuador. Él artículo se publicó, originalmente, en Diario Expreso de Guayaquil. Posteriormente fue traducido y publicado desde esa década, en varios medios internacionales. Su actualidad es evidente.

martes, 25 de noviembre de 2008

Sobre “empresaurios”

Diario Expreso


The Wall Street Journal descubre que, en plena crisis, 15 ejecutivos de
grandes firmas financieras y constructoras de Wall Street cobraron,
cada uno, $100 millones (80 millones de euros) en compensaciones y
dividendos de acciones cuando se derrumbaban sus negocios y reventaba
la crisis en los mercados.


Los
presidentes de Lehman Brothers y Bear Stearns dirigían sus compañías
cuando estas caían en bancarrota, mientras codiciosos “inversionistas”
(que no son los directivos ni los capos) perdían en un año el 90% del
valor de sus acciones, diez billones de dólares, en la Bolsa de
Valores.



El gobierno de Estados Unidos, autor neo-keynesiano de la burbuja y de
la crisis, garantizó en marzo con $29.000 millones la liquidación de
Bear Stearns, pero al negar en septiembre igual garantía a Lehman
Brothers, causó pánico en los mercados financieros. La burbuja del
crédito reventó.



En la estampida del mercado, otros ejecutivos de alta jerarquía en las
industrias, dependientes del flujo financiero bursátil, se llevaron
fortunas gigantescas.



El ‘The Wall Street Journal’ examinó las declaraciones financieras de
120 compañías que cotizan en el mercado, en la banca, construcción de
casas, financiación de hipotecas, préstamos estudiantiles, corretaje de
bolsa y probó que los capos ejecutivos y los miembros de directorios se
embolsicaron más de $21.000 millones durante los últimos 5 años.



Entre 2003 y 2008, Charles R. Schwab, presidente de “Charles Schwab”,
recibió $816,6 millones en compensaciones en efectivo y ganancias de la
venta de acciones. Dwight Schar, de NVR, recibió $626,3 millones.



Ángelo R. Mozilo, ejecutivo principal de “Countrywide Bank”, quien
vendió a las estatales “Fannie Mae” y “Freddie Mac” las hipotecas
basura (subprime) de la población hispana y los “préstamos ninjas”
dados a los sin trabajo y sin respaldo, todo autorizado por el Estado y
en complicidad con funcionarios públicos, acrecentó su fortuna en
$470,7 millones, seguido muy de cerca por Robert I. Toll, de Toll
Brothers, que se engulló $427,8 millones.



Richard D. Fairban, presidente del banco “Capital One” se llevó $245,3
millones. Bruce Karatz, de KB Home 191,8 millones, y Richard S. Fuld,
de Lehman Brothers, $184,6 millones.



Y según CNN y la BBC, los CEOs (capos) de General Motors, Ford y
Chrysler, que representan el 10% del PIB de Estados Unidos, Rick
Wagoner, Robert Nardelli y Alan Mulally llegaron en sus jets privados,
para solicitar otro préstamo de $25.000 millones (cheque en blanco). Al
no aceptar vender sus jets para ahorrar dinero y salvar empleos
causaron ambiente negativo.



“Empresaurios”, mercantilistas, con enorme poder dentro del Estado
(para impedir la competencia), aupados por políticas públicas
neo-keynesianas y hasta por premios nobeles, ponen en riesgo 10
millones de empleos.